el devenir de las piedras
y otras eternidades
miércoles, 23 de mayo de 2012
jueves, 17 de mayo de 2012
jueves, 10 de mayo de 2012
Hachazos. Ivan Steinhardt
Hachazos / El rincón del cinéfilo
Título: “Hachazos”. Título original: Idem, Argentina 2011, hablada en español. Guión y realización: Andrés Di Tella. Producción: Producciones MC Producciones. Fotografía: Guillermo Ueno. Sonido directo: Pablo Demarco. Diseño de sonido: Gino Gelsi, Jorge Gentile. Compaginación: Felipe Guerrero. Intérpretes: Claudio Caldini. Estreno en la Argentina: 11 de agosto de 2011, presentado por Cine Ojo, en DVD. Género: Documental. Duración 80 minutos, ATP.
Pequeños indicios, eso es lo que deja la película “Hachazos”.
Andres Di Tella es el realizador, narrador e investigador de la película. Evidentemente la existencia de Claudio Caldini y su obra han sido, y son muy influyentes, en su vida como artista. La curiosidad por indagar hasta lo más profundo sobre este cineasta lo llevó a escribir un libro llamado “Hachazos” y posteriormente la película del mismo nombre que se estrenó esta semana.
Las imágenes de este filme intentan constantemente de emular la obra de Caldini (por no decir adular). De hecho, salvo el comienzo y el final, “Hachazos” se divide en cuatro partes denominadas "Reconstrucción". Cada una de ellas invita al director a contar y mostrar cómo filmó algunas de las tomas de aquellos cortos en paso Super 8 realizados en la década del ‘70. Mientras tanto, la narración de Di Tella oscila entre su admiración por la obra y un recorrido esporádico por la vida de Caldini.
Pongamos esto en claro. Si el objetivo del documental fue filmar un proceso muy íntimo sobre la influencia y admiración que un artista puede provocar, seguramente el director de “Montoneros, una historia” (1994) debe estar contento con el resultado de “Hachazos”. Ahora bien, desde el lado del espectador, satisfacer la curiosidad de conocer a Caldini quedará para otra ocasión. Hasta el mismo artista discute con Di Tella sobre el contenido que se está filmando, en ese momento es cuando le aclara que lo que está haciendo es ficción y no un documental sobre él. Por suerte, el sonido y la iluminación son correctos y superan la acústica de las salas en la que se exhiben.
Desconocía la existencia de éste realizador de la década del ‘70. “Hachazos” deja en claro (mencionando, más que desarrollando) que Claudio Caldini filmó en Super 8 en esa época; luego se autoexilió en India en donde parece que se volvió loco; después regresó a nuestro país y dejó de hacer cine durante muchos años. Nada más. Apenas un poco de contexto del ámbito en el que se movía de joven (imágenes de Omar Chabán, Marta Minujín y otros artistas contraculturales) y un concepto subrayado varias veces:
“Es un cineasta distinto, silencioso, reacio a la vida pública y lo suficientemente reservado como para mostrar lo que filmaba sólo en ocasiones puntuales. “
En este aspecto, “Hachazos” parece hacer lo mismo con lo mucho que su director conoce de la vida del artista después de dos años de estar a su lado. O sea, revelar muy poco de ella y pretender que se entienda todo con algunas imágenes sugestivas. Irónico teniendo en cuenta que en una entrevista a la Revista Ñ, Di Tella responsabilizó a los críticos de no dar a conocer ni revisar la historia de nuestro cine en general y de Caldini en particular. Si fuera cierto, aquí se da una situación parecida: El documental propone una estética, pero pone poca luz sobre la historia del artista en cuestión.
Terminada la proyección de “Hachazos”, el espectador sabrá que Claudio Caldini existe y que Andrés Di Tella lo admira mucho. El resto dependerá de estar pendiente de cuándo Caldini (hoy es cuidador en una quinta en la provincia de Buenos Aires) decida viajar con su valija para mostrar lo que filmó (o aquel material que todavia conserva) pues no hay copias de su obra en ningún otro formato y el original (Super 8) es irreversible.
Calificación: Regular. (Ivan Steinhardt).
miércoles, 9 de mayo de 2012
Hachazos por Micaela Gorojovsky
Hachazos
por Micaela Gorojovsky
La vida de Claudio Caldini y su obra casi desconocida en el ámbito del cine nacional conforman el eje central de la película de Andrés Di Tella. Con material de archivo y varias reconstrucciones de la manera de filmar de este cineasta experimental, la película invita al público a familiarizarse con un personaje que dedicó su existencia a la investigación práctica del lenguaje cinematográfico y que, hoy por hoy, pasa sus días cuidando una quinta en General Rodríguez. Di Tella habla en off y su huella sonora abre un sendero narrativo sin el cual el fluir de los planos sería un tiempo a la deriva, sin rumbo. En la película estos planos no se dedican, como podría esperarse, a ilustrar la vida de Caldini sino que sólo rodean su existencia: la casa que habita, sus ideas, sus quehaceres, sus pertenencias. Sin embargo, esas imágenes atravesadas por el silencio, o bien por el escueto diálogo, muestran a la perfección quién es el artista.
El director parte su documental por dentro e inevitablemente deja desnuda la dinámica de la filmación. Su juego radica en tratar de evidenciar que lo que vemos es un largometraje. En una escena Caldini se niega a que lo filmen con una valija en la que (se supone) lleva toda su filmografía. Finalmente, la escena de la valija es rodada y se utiliza. Este ejemplo puntual no hace más que graficar la manera en que Di Tella nos invita a la cocina de su película; al dejar de lado la pretensión de transparencia, el director logra predicar que en el cine todo es artificio pero sin volverse tautológico en el intento ya que, aunque parezca ilegible, hay una historia que descifrar.
Una mirada somera podría concluir que Hachazos es una sucesión accidental de planos, sin embargo, al adentramos en el universo que este documental construye, dicha hipótesis se torna en algo difícil pero también inútil de sostener porque generalmente en una película nada de lo que se muestra es azaroso. El montaje y otros recursos permiten articular un discurso que rara vez es arbitrario o desinteresado de producir un determinado sentido. En este caso, Di Tella parte desde la historia de vida de un artista logrando una transición que desemboca en la historia de vida de un lenguaje y sus formas de ser y hacerse.
Un comentario aparte merece el público. Una sala con susurros, algunos que la abandonaban, mucho acomodamiento y reacomodamiento en las butacas y algún que otro cabeceo hacen pensar en la previsibilidad genérica que el público espera de un film. Quizás jugar con los límites del espectador no sea tan sencillo, después de todo, ¿a quién le agrada que pongan a prueba su tolerancia? Obviamente a nadie, pero Di Tella desliza un halo de esperanza a pesar del record Guinness en mensajes de textos enviados en medio de una función: “Creo que mi próxima película va a ser diferente”.
Hachazos. Damian Serviddio
16 de agosto de 2011
Hachazos
Proyectada en DVD en escasas salas porteñas, este filme documental de Andrés Di Tella cuanta la vida de Claudio Caldini, cuidador de una quinta de los suburbios de General Rodríguez, cineasta secreto que hace años experimentó con las posibilidades que el celuloide y el súper 8 ofrecían. Este recorrido, casi estático por momentos, aprovecha valioso material de archivo, como la película de 1976 en donde Marta Minujín es enterrada viva como parte de una de sus instalaciones artísticas. Los diez años que Caldini pasó sin trabajo ni hogar fijo son apenas esbozados, su presente lo describe apagado e insatisfecho.
“Hachazos” es demasiado informal y desprolija para pretender ser un documental que invite a descubrir a la persona detrás del personaje, el estilo es más adecuado para una emisión televisiva que para un eterno filme de 80 minutos.
Nuestra opinión: Regular
Publicado por Damian Serviddio
HACHAZOS. Amadeo Lukas
Amadeo Lukas
Revista Veintitrés
HACHAZOS. Dirección: Andrés Di Tella. Documental ’80.
2 (dos) zapatos
El documentalista e investigador Andrés Di Tella, con el respaldo de
otro especialista en el género como Marcelo Céspedes, va en
búsqueda de Claudio Caldini, verdadero prócer del cine alternativo y
experimental. Detrás de un circunspecto hombre recluido en una
quinta suburbana, a veces lozano y lleno de bríos como cuando
filmaba en su juventud y otras inexpresivo y distante, se halla oculto
un verdadero genio de la imagen. Hijo de un empecinado cineasta
aficionado, no ve reflejada su gran estatura artística a través de este
film disperso y mal enfocado, que acaso debió haberse llamado El
cineasta secreto, como el propio Caldini se auto denomina, en lugar
de la inapropiada y nunca explicitada Hachazos. El realizador –lejos
de su brillante Fotografías-lo registra en su cotidianeidad mientras
busca descifrar las motivaciones de su cine, salpicando fragmentos
de su obra en súper-8, formato hoy justamente homenajeado por la
dupla Spielberg-Abrams. Pero lo mejor de la película es un final con
Caldini en su esplendor exhibiendo una pieza rodada en esos días
con tres proyectores simultáneos que va manejando como un
director de orquesta. Un breve y extraordinario momento visual y
sensorial que el film le debe mucho más a Caldini que a Di Tella.
Aún así Hachazos tiene el mérito de sacar del anonimato a un
cineasta fuera de serie, merecedor de un ciclo con su obra.
lunes, 9 de abril de 2012
1972
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